Debo admitirlo, me enamoré.
De tus ojos gigantes que exploran mi alma cuando me observas,
De tus manos delicadas, perfectas, que me acarician y me hacen perder toda voluntad, todo sentido, todo tiempo.
De tu piel tersa, joven, de perfecto aroma que me embriaga sin medida,
De tus pies inquietos, largos, que se aventuran hacia nuevos caminos labrando el mío.
De tu boca diminuta que musita palabras enredadas perfectamente claras.
De tu pelo ensortijado, limpio, tan suave, tan brillante,
De tu cuerpo perfecto, tan saludable, tan vivo.
De tu sonrisa que destruye todo problema, todo ejercito de espantos, de miedos, de rutinas.
De todas las noches de luna llena, de todos los días de lluvia con arco iris.
De todas las mañanas cuando abro los ojos y estas ahí, radiante como el sol en el oriente.
De tu sana forma de dar amor, tan sincera, tan cruel, tan pura.
De esa playa calma a la que me arrastras, donde encuentro la mejor forma de guarecer la tempestad.
Déjame ir de tu mano,
Déjame seguirte,
Déjame construir un futuro que sea exclusivamente para ti,
Ilusióname con cada palabra, con cada acto.
Permíteme caer por ti,
Mírame crecer a tu lado,
Búscame siempre allá en ese lugar que tengo para ti lleno de alegrías.
Toma toda mi vida, a fin de cuentas es tuya.
Me enamore de ti hermosa dama,
Debo admitirlo,
Felizmente me enamoré de ti.
¡Que sublime amor!
!--[if>!--[if>!--[if>![endif]-->![endif]-->![endif]-->